

A los más asiduos lectores de este blog no os resultará extraño que vuelve a hablar de los Detroit Pistons ya que como ya he comentado en otras ocasiones ellos son mi debilidad entre los equipos que conforman la NBA. En esta ocasión vuelvo a hablar de los Pistons para comentar que no creo que su nuevo entrenador, presentado el pasado Martes, Lawrence Frank, sea la solución a los problemas que rodean al equipo. Frank es un entrenador joven pero con experiencia ya que fue el entrenador jefe de los New Jersey Nets durante siete temporadas donde terminó su periplo con un balance de 225 victorias y 241 derrotas y en la última campaña había estado ejerciendo como entrenador defensivo en los Boston Celtics por lo tanto su curriculum no es nada desdeñable.
Sin embargo, en el caso de los Pistons el problema no sólo era el entrenador, y para que la franquicia se revitalice habría que hacer un lavado de cara profundo a la plantilla desprendiendose de jugadores con contrato en vigor como Richard Hamilton, Ben Gordon, Jason Maxiel, Charlie Villanueva, Austin Daye y Ben Wallace quienes en la anterior campaña mostraron con su comportamiento el escaso respeto que sentía por la franquicia y hasta que no se les eche el equipo no mostrara una clara mejora.