

Un sólo partido puede cambiar el sentido de una final y la victoria de los Celtics en el Staples, que les hace tener ventaja de campo pues lo proximos tres partidos se disputan en su feudo, puede ser ese punto de inflexión. Hay dos aspectos que me hacen plantear esta perspectiva, primero el gran partido del base de los Celtics Rajon Rondo (19 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias) y segundo la mala actuación de Kobe Bryant (21 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias), sobre todo en el apartado anotador, similar a sus actuaciones durante la final de 2008 que proclamó campeones a los de Boston.
Se podría afirmar que estos dos equipos no dependen sólo de las actuaciones de sus estrellas pero, eso sólo sería cierto en el caso de los Celtics que tienen a Rondo, Garnett, Pierce y Allen, ya que, aunque en los Lakers también juega otro gran jugador como es Pau Gasol si la aportación de Kobe Bryant no roza la perfección no hay demasiadas posibilidades para su equipo. Por lo tanto, si Kobe no recupera su mejor nivel y los Lakers no ganan su próximo enfrentamiento con los Celtics en Boston entonces la final acabará en las arcas bostonianas.