

Los Lakers han dado un gran paso en esta final de la NBA al lograr colocarse (2 -1) en la serie tras su victoria en Boston. Este triunfo es de gran relevancia por dos aspectos, primero porque en la final de 2008 los angelinos no fueron capaces de ganar en Boston y segundo porque la victoria se ha cimentado en el juego de equipo, la defensa y la dureza mental, es decir, en las bases fundamentales para construir a un equipo ganador.
Con respecto al partido en sí mismo, la actuaciones de Fisher (16 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia) y Odom (12 puntos, 5 rebotes y 1 asistencia) por el lado de los Lakers y de Allen (2 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias) y Rondo (11 puntos, 3 rebotes y 8 asistencias) por parte de los Celtics muestra a las claras que, en esta ocasión, los secundarios de los Lakers fueron más determinantes y ahí estuvo la clave del triunfo angelino.
En lo que se refiere al resto de la serie, lo único que me parece claro es que tendrán que llegar al septimo partido para dilucidar al campeón puesto que, hasta ahora, el único rasgo común a los tres partidos ha sido la igualdad.