

Una semana después de que tanto el entrenador jefe de los New York Knicks, Mike D’Antoni, como el de los Portland Trail Blazers, Nate McMillan, fueran despedidos a causa de los malos resultados de sus respectivos equipos, creo que es el momento de observar la evolución de estas franquicias tras su partida. Este analisis nos servirá para comprobar si los malos resultados de las mismas eran debidos a sus respectivos entrenadores o a la mala planificación desde los despachos directivos.
Por un lado, cuando Mike D’Antoni fue despedido, los New York Kincks presentaban un balance de 18 victorias y 24 derrotas y tras una semana sin sus servicios el equipo ha encadenado una racha de cinco victorias consecutivas que les ha permitido aproximarse a un 50% en su computo de victorias (23 victorias y 24 derrotas). Por lo tanto los números parecen indicar que el responsable de los malos resultados era el entrenador pero será el tramo final de la temporada el que permita emitir una valoración más firme.
Por otro lado, los Portland Trail Blazers presentaban un balance de 20 victorias y 23 derrotas cuando decidieron prescindir de los servicios de Nate McMillan. Y, en estos momentos, tras una semana desde su partida, los números de la franquicia de 21 victorias y 25 derrotas muestran que sólo han sido capaces de ganar un partido de los tres disputados sin el que fuera su entrenador jefe durante las últimas siete campañas. Por lo tanto, parece ser que los malos resultados de los Blazers están más ligados a una mala dirección deportiva que a la labor del que fuera su entrenador jefe. Pero, como ocurre con los Knicks, sólo se podrá hacer un juicio claro de responsabilidades al final de la temporada.