

La selección española ha cerrado con dos victorias sobre Australia la preparación para el europeo. El primer triunfo 68-51 estuvo marcado por la muerte del padre de Felipe Reyes lo que, en mi opinión, hizo que España no saliera muy enchufada y que tuviera que remontar para llevarse el partido aún jugando mal. En la segunda victoria 97-58 los españoles demostraron que Australia sin su estrella Andrew Bogut no es rival para el juego interior español que fue el que decantó el partido del lado español desde el principio con los 14 puntos de Ibaka y Marc Gasol añadidos a los 17 de Pau Gasol.
A pesar de estos buenos resultados sigo sin ver a España con una buena fluidez y, por supuesto, sigo sin confiar en la decisones del seleccionador cuando los partidos se pongan cuesta arriba.