

El pasado 25 de Abril los Lakers desituían a Byron Scott como entrenador jefe tras las dos peores temporadas con respecto al balance de victorias y derrotas de la franquicia en toda su historia. Tras este despido, los rectores del equipo angelino comenzaron una busqueda que se cerró ayer sábado con el anuncio de la contratación de Luke Walton. La suma del despido de Byron Scott, la retirada de Kobe Bryant y la contratación de un técnico joven como Luke Walton supone un nuevo comienzo en la historia reciente de los Lakers.
En mi opinión, Luke Walton ha sido fichado porque representa en el imaginario de la franquicia una conexión con el pasado reciente más exitoso ya que formo parte del equipo que conquisto los últimos anillos de campeón de su historia. Pero, a su vez, simboliza un soplo de aire fresco por provenir del staff técnico de los Golden State Warriors quienes son los vigentes campeones de la NBA y tener tan sólo 36 años. A pesar de todos estos elementos positivos, su fichaje únicamente supondrá un cambio de rumbo en la franquicia si consigue atraer a buenos agentes libres como Kevin Durant, Harrison Barnes o Festus Ezeli, la suerte les acompaña en el próximo draft de la NBA y además consigue insuflar nuevos bríos a su juego que les haga abandonar la dinámica perdedora, es decir, no será una tarea sencilla.