

A medida que se aproxima el inicio del Mundial de Turquía las selecciones van perfilando sus equipos realizando los últimos descartes que marcarán su patrón de juego. Uno de los ejemplos más claros de descartes provocados por la busqueda de una determinada forma de juego es el equipo americano quien tras el descarte de J. McGee y J. Green, dos jugadores interiores, sólo se presentará en la cita mundialista, salvo cambios de última hora, con dos jugadores interiores T. Chaendler y K. Love forzandose a recolocar a jugadores más bajos en posiciones interiores en la busqueda de unas transiciones más rápidas hacia el juego ofensivo. [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=Hu_9CWXjxAE]
En mi opinión, este es un planteamiento arriesgado pues si alguna selección consigue imponer un juego lento y de balones hacia sus jugadores altos los americanos pueden sufrir mucho su carencia de centimetros.