

La pasada madrugada los Atlanta Hawks, los Denver Nuggets, Houston Rockets y los Minnesota Timberwolves llegaron a un acuerdo para intercambiar hasta doce jugadores. En esta operación los Hawks adquieren a Nene Hilario (pívot) y Clint Capela (pívot) procedentes de Houston, los Nuggets reciben a Gerald Green (escolta) y 1ª ronda del draft de los Rockets, a Shabazz Napier (base), Keita Bates-Diop (alero) y Noah Vonleh (pívot) de Minnesota; los Rockets se quedan con Robert Convington (alero) y Jordan Bell (pívot) de Minnesota y los Timberwolves obtienen a Evan Turner (alero) y a la primera ronda del draft de 2020 de Atlanta y a Juancho Hernángomez (alero), Jarred Vanderbilt (alero) y Malik Beasley (alero) de Denver.
En mi opinión, esta es una buena operación para Hawks, Nuggets y Rockets puesto que se desprenden de jugadores que no entraban en su filosofia de juego como en el caso de los Rockets o que ocupan posiciones en la que tienen muchos efectivos como Hawks y Nuggets para obtener baloncestistas que van a mejorar a sus plantillas. Sin embargo, sólo será una buena operación para los Timberwolves si es un paso previo para lograr a D’Angelo Russell (escolta) de los Golden State Warriors antes de que se cierre la ventana de traspasos de la NBA mañana jueves.